
Desafortunadamente, otro caso cae en su regazo —uno con consecuencias peligrosas. Algunos insistentes hombres quieren que Charley de caza a un testigo que está a punto de testificar contra su jefe, el dirigente del sindicato criminal local. Si Charley no consigue una dirección en las próximas cuarenta y ocho horas, las personas más cercanas a ella comenzarán a desaparecer.
Añadiéndole un hombre desesperado buscando el alma que perdió en un juego de cartas, una madre tenaz decidida a encontrar el fantasma de su hijo, y un adolescente sordo atormentado por su nueva habilidad de ver claramente a los fantasmas, Charley tiene las manos llenas. El hecho de que Reyes la haya pillado en su última aventura solo le agrega más combustible al infierno que él es. Lo bueno es que Charley está acostumbrada a realizar múltiples tareas a la vez y siempre está lista para un desafío… especialmente cuando ese desafío viene en forma de Reyes Farrow.
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